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De la misma manera que el sexo anal puede proporcionar una excitación máxima tanto en hombres como en mujeres, el beso negro es una de las formas más excitantes de relajar el esfínter. Este es un paso imprescindible para que se inicie la estimulación necesaria tanto para la penetración anal como para el sexo vaginal.
¿Por qué la estimulación anal es tan placentera?
El ano es una de las zonas erógenas más sensibles y con mayor número de terminaciones nerviosas en el cuerpo humano, tanto femenino como masculino. En la práctica del beso negro, se utiliza la lengua y la boca para estimular tanto la zona anal como los glúteos y el perineo, desencadenando orgasmos intensos.
Si deseas que la sensación sea espectacular, es recomendable seguir unos pasos previos de preparación. Por ejemplo, la depilación del vello anal no solo te ayudará a sentirte más seguro o segura en la relación, sino que también facilitará que la persona que realiza la práctica disfrute tanto como tú.
Higiene y Salud Sexual: Cómo practicarlo de forma segura
Como cualquier otra práctica de sexualidad y salud, el anilingus no está libre de contagios de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS). Por ello, es muy importante mantener una higiene escrupulosa con geles antibacterianos.
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Limpieza previa: Las irrigaciones con peras anales o duchas anales limpiarán la zona del recto, aportando total seguridad y pulcritud para disfrutar de estas excitantes caricias sin preocupaciones.
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Sexo seguro y protección: Se pueden utilizar barreras bucales (o diques de látex) para evitar que la lengua entre en contacto directo con los fluidos de la pareja. Estos protectores son cuadrados de látex que se colocan sobre el ano o la vulva y permiten la estimulación de forma segura. También se puede adaptar un preservativo abierto sobre la zona.
Nota importante: Estas precauciones no son un «cortarrollos». El gran placer que se obtiene de estas caricias compensa con creces las medidas de seguridad que debemos tener y ofrecer a nuestra pareja.
Guía paso a paso: Una buena forma de empezar
Para iniciarse en el placer anal, el secreto está en ir despacio. Al ser una zona tan sensible, no se debe ser demasiado directo.
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El juego previo: Comienza acariciando las nalgas, jugando con el pene o la vagina para elevar la excitación general.
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Uso de lubricante: Aplica un buen lubricante a base de agua. Desliza tu mano hacia el ano y, suavemente, realiza movimientos circulares con los dedos. Notarás enseguida cómo se activa toda la zona pélvica.
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El contacto con la lengua: Acomoda a tu pareja y pasa suavemente la punta de la lengua haciendo pequeños círculos desde el perineo (la zona entre los genitales y el ano) hacia el centro.
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Estimulación combinada: Juega con pequeñas succiones en la zona mientras usas las manos para masturbar el pene o el clítoris.
Sentirás la poderosa excitación que recorre el cuerpo de tu pareja. El anilingus es una experiencia intensa y placentera que, como todo lo genuino en el sexo, mejora con una buena comunicación y la preparación adecuada.




