Árabe

Misteriosa y magnética como las noches en la Medina. Cuando oscurece, a lo lejos huelo el aroma del profundo desierto y una fresca brisa llega de donde las aguas emergen, contemplé las infinitas cúpulas de estrellas. El aire era tan distinto a todo lo demás, su dulce y etéreo perfume me recuerda tus cabellos y temí pensar que eras tú y no un lugar el motivo de mi alegría.