Transtornos de la personalidad o psicopatía

psicopatias

No hay duda de que el psicópata tiene unos rasgos de personalidad anormales. El concepto de personalidad es muy amplio, pero fundamentalmente es el conjunto de las características afectivas y el comportamiento de la persona. Esta combinación única nos conformar como seres únicos, y esta personalidad se muestra al interpretar y responder al entorno o al medio que percibimos. Las personas tenemos predisposición para responder de un modo parecido ante muchas situaciones, y es, en estas situaciones donde se puede medir la personalidad y sus posibles desórdenes. El mundo que nos rodea suele tener comportamientos psicópatas, que por lo general son rasgos puntuales como consecuencia de una sociedad donde todos acabamos siendo números.

Una parte de esta sociedad adopta estas actitudes déspotas como alivio al estrés y a las carencias que puedan tener. Muchos de estos comportamientos con un patrón psicópata se convierten en “comportamientos antisociales”. La realidad demuestra que día a día se van asumiendo más, estas actitudes como cotidianas llegando a ser una forma de relacionarse entre determinados grupos y en según qué situaciones, sociedades enteras. Simplemente se necesita que esa actitud genere las suficientes ventajas o pasen desapercibidas, como para que la sociedad no se plantee la gravedad de sus efectos y actos. Hay diversos trastornos de personalidad que guardan una relación muy estrecha con la psicopatía, aunque una cosa son las conductas con rasgos anormales psicópatas y otra cosa es ser psicópata, este es toda una forma de ser y sentir el mundo.

En cambio las conductas anormales se dan en situaciones en concreto y no de una manera uniforme en todos los campos de la personalidad como en el caso del psicópata.

Trastorno antisocial de la personalidad:

Las características básicas del trastorno antisocial de personalidad tienen un patrón general de desprecio y violación de los derechos de la sociedad, que puede comenzar en la infancia o en la adolescencia, continuando en la edad adulta. Aunque es un rasgo psicopático que se da en ambientes marginales de drogas, alcohol y delincuencia donde se vive situaciones continuas de riesgo por su ilegalidad, también se plantea en sociedades muy acomodadas donde no existe marginalidad pero si egocentrismo y rivalidad, este trastorno no equivale a una psicopatía a pesar de que comparta la agresividad.

Trastorno narcisista de la personalidad:

Las personas que tienen una tendencia exagerada a ser admirados, por su conducta e imaginación, tienen un desmesurado sentido de su importancia, esta gran “soberbia” les lleva a creer que sólo pueden ser entendidos o comprendidos por mentes privilegiadas y selectas. A estas personas les es difícil la relación con los demás, por su grave falta de empatía hacia su entorno, pues suelen envidiar los éxitos ajenos o explotarlos para su propio beneficio. La diferencia del psicópata con el/la narcisista está en que el psicópata es superficial, duro, abusivo y con una gran impulsividad en la agresión, pero escasas veces siente envidia de los logros ajenos y en contadas ocasiones necesitan la admiración de los demás, además de solerles acompañar una trayectoria delictiva, cosa que no pasa con el narcisista.

Los neuróticos:

El concepto de “desorden neurótico” da a entender que la persona comprende y reconoce una alteración de su personalidad ante la realidad de los acontecimientos, sin que haya una base orgánica. Este defectuoso contacto con los acontecimientos de su vida les genera un gran sufrimiento y angustia de los que desean liberarse y estas emociones alteradas no tienen los síntomas propios de la psicosis, como alucinaciones o delirios. Su diferencia con los psicópatas es que estos últimos no perciben ningún tipo de desorden en su conducta, por lo que no les genera ningún sufrimiento su discordancia( algo así como “tú ves hablando, que yo haré lo que quiera”).

La psicosis:

En un psicótico/a, el contacto con la realidad es evaluado inadecuadamente, la exactitud de los acontecimientos no tiene relación con sus percepciones o pensamientos, a pesar de la evidencia contraria que se le ofrezca, persiste en los errores.

Su conducta esta perturbada con delirios, alucinaciones, cambios marcados de estado de ánimo y conducta. Estas psicosis pueden traducirse en trastorno bipolar o maniaco-depresivo donde los episodios de extrema euforia se alternan con otros de profunda depresión.

O en psicosis paranoica donde la persona crea un conjunto de ideas-delirios totalmente veraces para ella/ello con explicaciones completamente inverosímiles, como que le persiguen para hacerle daño, la creencia de que es una persona eminente, su marido o esposa le es infiel etc…. pero completamente falsas confrontadas con la realidad. La diferencia con un/a psicópata es que este percibe la realidad tal como es, y aunque pudiera parecer que padece algún tipo de alucinación cuando tratan de justificar su comportamiento no es más que un engaño o un camuflaje para su conducta. Algunos estudios señalan un reducido número de psicópatas que padecen psicosis o neurosis, aunque en su diagnóstico mayoritario y firme, el psicópata percibe la realidad normalmente, y es su falta de emoción humana la que le diferencia de los llamados trastornos mentales.