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Sexo, amor e infidelidad on-line

La red permite que el aislamiento o la incomprensión que viven personas por edad, creencias, situación geográfica etc. desaparezca y emerjan grupos y asociaciones virtuales de toda clase, con el claro interés de coincidir con gente que comparta su misma búsqueda.

Encontrar el amor es difícil, pues coincidir en el día, la hora y el lugar donde surge esa persona que deseamos conocer es un arduo trabajo, que unido al estrés de lo que llamamos rutina se puede convertir en una decepción tras otra. La red ofrece una auto publicidad importante y una gran cantidad de perfiles con los que confrontar nuestras búsqueda.

Lo que antes se conseguía con amigos, familiares y locales estratégicos, hoy día lo conseguimos en media hora ante una pantalla de ordenador, por supuesto no es un milagro ni es aconsejable creer todo lo que se cuelga en la red, pero es una solución o al menos una ilusión para muchas personas. Aunque el mundo fantástico que se presenta en la web puede hacer que la persona inmiscuida vea la vida real como monótona, aburrida y en la que resulta imposible acceder a la increíble cantidad de intimidades y privacidad que se pueden encontrar on-line.

Por otro lado, el anonimato que nos da ser usuarios virtuales de las comunidades de la red, hace que el tema de la infidelidad o el mariposeo halla adquiridos más tonalidades que simplemente el negro o blanco. Hoy día en las páginas de contactos o chats, las vidas que solo existen virtualmente se utilizan como válvulas de escape ante crisis de identidades o juegos virtuales donde se combate el aburrimiento. La red ya no es sólo una forma de mantenernos unidos al mundo y su evolución si no parte de nuestra identidad o identidades y como en Dr Jekyll y Mr Hyde, es muy normal tener un yo real y otro virtual, con transformaciones inpensables para muchos.

No son pocas las parejas con disputas por las andanzas de alguno de ellos en redes podríamos decir de ligoteo. Los cuernos virtuales es una nueva novedad que llena de sospechas e incertidumbres a los celosos o celosas, pero que permite a los donjuanes y Julietas vivir sus aventuras románticas o lascivas, sin por ello sentirse que traicionan ninguna promesa o concepto ético, pues la nebulosa de internet deja en el limbo sus pecados, incluidos los encuentros “Off line”.

Sexo en la red…caza con riesgos:

Internet cuenta con muchas herramientas para conocer gente, ligar etc… pero hay que andarse con cuidado: igual que en la vida real, no todo es lo que parece.

Si entramos en el grupo de Sexo en Facebook, veremos que las personas que se agregan en esta comunidad no se andan con rodeos y los reclamos son continuos.

Hay miles de intercambio de mensajes, el ligón virtual no suele sincerarse, aunque presentar una imagen concisa sobre sus gustos, la curiosidad antropológica, es decir tener un acercamiento intelectual hacia las relaciones personales, sencillamente no existe, pues su finalidad principal es “sexo”.

Por ejemplo, encontramos el de una persona de treinta y ocho años que no duda en revelar su estado civil: “busco emoción, complicidad y muy buen sexo, diversión y mucha discreción porque tengo pareja y no le gusta la infidelidad” ¿lo entiendes?...

Suelen afirmar que han quedado con varias parejas con este método y que siempre se cita en hoteles, a menos que tengan apartamento.

En estos grupos de sexo, casi nunca la foto de perfil corresponde al verdadero usuario (de cajón), aviso para navegantes: el contenido puede ser atractivo pero el contenido decepcionante, si la finalidad es un revolcón ...ojo!!

Algunas personas usan las redes sociales como una manera de amenizar la seducción, ya sea con palabras de pensamientos y fantasías, como oyéndose y viéndose mediante las pantallas de webcam en las relaciones sexuales a distancia.

Cada vez más personas sucumben a las relaciones virtuales, pues al conectarse a Internet resulta sencillo establecer contactos pero al mismo tiempo puede crear un estado de dependencia de la búsqueda permanente.

Red para citas románticas:

La red mundial de información se ha convertido en nueva forma de generar vínculos románticos que, si bien no implican contacto físico (al menos en el inicio) no dejan de contener fuerte carga sexual.

¿Qué lleva a las personas a crear lazos virtuales?

Son múltiples los motivos, por ejemplo, sentirse solo, ser tímido, poseer escasa habilidad en las relaciones personales, tener una relación de pareja conflictiva, , no sentirse comprendido por la actual pareja, ser adicto u obsesivo con el uso de la red o por simple diversión...en fin , tener tiempo, un ordenador y ganas de buscar.

En efecto, los affaires “on line” suelen implicar el mismo tipo de pensamientos y emociones que cualquier otra relación, lo cual incluye secretos, fantasías, entusiasmo, frustraciones, negación y/o racionalización; por tanto, pueden tener un potencial devastador para otras relaciones que se mantengan al mismo tiempo, sean amorosas, familiares, laborales o de amistad.

El amor en el ciberespacio tiene sus plataformas, hay algunas gratis y otras de coste mensual que son algo más serias. En estas páginas, los usuarios chatean hasta pasar a una primera cita. Se pueden tardar meses en dar este paso. Es normal tener bastantes encuentros y muchas sorpresas, la red ofrece una mayor facilidad para presentar la versión ideal de nosotros mismos, aunque a veces no seamos conscientes de ello. Algunos/as cuelgan la foto de hace diez años atrás, otros tiene una foto junto un cochazo que no les pertenece, estudios que no son reales etc… y claro cuando llegas al lugar de la cita puede que salgas corriendo.

Enamorarse de un personaje virtual puede representar una gran decepción si el encuentro es con una persona que no se parece a quien conocimos en Internet.

Es mejor establecer un protocolo para estos encuentros, tipo aperitivo o café a modo de reconocer el terreno y dejar las cenas o comidas para cuando conectas bien con la persona.

Aunque no todo es negativo, muchas parejas han surgido de estas búsquedas, el problema puede plantearse por el tipo de expectativas de cada persona en concreto, por lo que una razonable reserva es un buen principio para encontrar no solo el amor si no la amistad.

La infidelidad virtual:

Cuando se presenta la infidelidad por internet, quien la practica cree que mientras no sea física no hay engaño y, por ende, no está haciendo nada indebido con su pareja. Sin embargo, la persona traicionada se siente igual de mal, aunque con la duda de si lo perdona o no porque sólo fue engaño virtual.

Lo cierto es que el vínculo que se crea “on line” está lleno de intimidad, sentimientos y emociones, y que llegan a crear auténticos amantes permanentes.

Las consecuencias de este fenómeno son innumerables y muchas aún insospechadas. Y es que para las víctimas del engaño no es tan complicado comprobar el adulterio cibernético, pues es fácil conseguir copias de los correos electrónicos.

Las relaciones por Internet tienen muchas posibilidades de fracturar o destruir totalmente una pareja, aunque esa no fuera la intención original. Muchas personas terminaron su relación formal con sus parejas por establecer relaciones reales con quienes conocieron virtualmente. Y es que internet es una ventana que nos permite fantasear con la posibilidad de hacer realidad nuestros deseos independientemente de lo felices que nos puedan hacer.

¿Fantasía o amor real?

De acuerdo con la Dra. Marlene Maheu, de origen estadounidense y autora de “Internet infidelety” (infidelidad en Internet), 75 millones de personas en el mundo mantienen actividad sexual por medio de la red. Esto plantea una serie de preguntas como: ¿Es posible enamorarse de alguien a quien no se ha visto en persona? ¿Se es infiel a la pareja o la infidelidad sólo cuenta si hay contacto físico?

Según estudios psicológicos, las personas pueden tener la fantasía de estar enamoradas, pues tienen la ilusión de suponer que quien está al otro lado de la red le comprende en lo más profundo de su ser, como siempre había deseado.

Dado que se está interactuado a través de una máquina, se eliminan las inhibiciones y afloran sin máscaras las más bellas o perversas intenciones, por lo que genera en ambas partes ilusión y deseo por convertir esa complicidad en el amor ideal que les llene el vacío de la soledad.

Además es importante tener presente, que, como seres humanos, tenemos la necesidad de amar y ser amados y ello nos hace buscar con todos los medios disponibles el encuentro de nuestra media naranja.

Recomendaciones:

Sentir comprensión por parte de alguien en la red no significa que en verdad exista entendimiento. Hay que tener en cuenta que es probable que tanto uno mismo como las otras personas “on line” tengamos profundas necesidades insatisfechas y auto formemos la ilusión de encontrar nuestra “alma gemela”.

En lo posible, no proporcionar información confidencial (número de teléfono, dirección del hogar o trabajo) o datos personales que pudieran utilizarse indebidamente.

Considerar que mientras más insistente sea una persona en querer conocernos, mayor será la posibilidad de encontrarse con una sorpresa desagradable.

Salvo que se esté en una crisis terminal con la pareja, lo ideal para revivir la pasión interior sería volver a replantear todos los aspectos de la relación arraigados en la realidad antes que en la virtualidad o la fantasía.