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Reparar el amor con sexualidad

El sexo puede ser una forma maravillosa de hacer las paces, por desgracia, a medida que las parejas van compartiendo mayor parte de sus vidas, surgen como es natural, conflictos, que pueden hacerse difícil de olvidar con encuentros de sexo apasionado.

Cuando las caricias no van más allá de un abrazo rápido por las mañanas o un beso de buenas noches sin los clásicos acurruques juntos, suele pasar en parejas en las que el sexo abundante y apasionado es esporádico.

Desafortunadamente tenemos la idea de que el buen sexo es dominio exclusivo de los/as jóvenes, guapos/as, cuando en ocasiones es cuestión de buscar más momentos íntimos en la pareja quitándonos niños, família y trabajo de vez en cuando, para poder volver a reconocernos como pareja que desea compartir el placer del amor.

Los seres humanos conciben el sexo no solo como una forma de procrear, por lo que la intimidad y el deseo sexual son increíblemente complicados, al igual es la razón por la que los humanos tienen el desarrollo sexual pos púber más largo.

En otras palabras, el deseo tiene tres ingredientes importantes:

- Tacto

- Pensamientos

- Sentimientos

El sexo es posible con tan sólo una de esas cualidades, no obstante es necesario que los tres ingredientes se unan para dar lugar a unas relaciones sexuales apasionadas y comprometidas.

La ansiedad de los hombres tiende a concentrarse en si pueden “satisfacer” a su compañera y la de las mujeres suele estar relacionada con sus cuerpos.

Por desgracia, en lugar de hablar de esos miedos y liberar la tensión, cada uno de ellos, encuentra estrategias diferentes para sobrellevar la relación (por ejemplo apagar las luces o concentrarse más en la técnica que en la persona).

- Imaginación:

La imaginación es la materia prima de la confianza. No dejar que se atrofie es vital para entender, mejorar y sorprender cuando las situaciones nos agobian.

- Sé consciente de tus sentidos:

La vida moderna es tan ajetreada que rara vez nos detenemos a observar las cosas que damos por seguras. Vivir la vida con los sentidos en “off “ o en “on “ nos pude llevar a ser conscientes de las pequeñas maravillas, que vivimos diariamente y que por su cotidianidad no valoramos , pero que cuando no las obtenemos nos generan enfado o decepción .

Ser conscientes de las emociones que nos ofrecen: la vista, el olfato, el tacto, el oído, el gusto, nos hacen ser más conscientes de la sensualidad y su diferencia con la sexualidad.

Dos fases de las relaciones sexuales que se han de entremezclar sin que cada una de ellas pierda su esencia. Esta conciencia crea este preámbulo de la sexualidad que evita pasar de cero a cien en cuanto la pareja realice su primer movimiento.

La pasión y sus cuatro fases:

- Deseo: anticipación de sentimientos que desea y atrae el placer sexual.

- Excitación: recibir y dar estimulación y caricias.

- Orgasmo: la excitación culmina de manera natural en el placer.

- Satisfacción: sentirse emocional y físicamente unidos tras una experiencia sexual.

- Confianza:

En algunas encuestas, el 50% de las mujeres y el 30% de los hombres consideraban que sus vidas amorosas mejorarían si tuvieran mejor físico y no es en ocasiones de mejor tono muscular si no de formas, alturas etc...

Si confías en los demás como principal fuente para sentirte atractivo/a, el sexo puede dejar de ser una expresión de amor y convertirse en la prueba personal de que eres deseable por lo que la gente que necesita a los demás para reafirmarse se convierten en un agujero negro que absorbe la energía sexual.

Al contrario las personas que se sienten a gusto consigo mismas y que se gustan tienen energía sexual de sobra.

- Deja de querer ser el ideal de los demás:

Mostrar las condiciones físicas personales que no nos gustan puede que nos hagan ser aceptados por lo demás al no mostrarnos amenazantes por nuestra seguridad, pasando a formar parte de la gente que se pasa la vida deseando ser o parecer lo que la naturaleza no les ha regalado, alimentando continuamente el miedo de no estar a la altura de los cánones de la magnificencia.

- Dejemos de pensar que un buen físico equivale a tener confianza:

Pues las personas que son innegablemente hermosas padecen las mismas debilidades que el resto de nosotros.

-Estar seguro/a de uno mismo:

Es ser independiente en tus opiniones respecto a las contrarias, validándolas con tus vivencias y el criterio de que no todo lo que se valora por los demás tiene que tener para nosotros la misma importancia o el mismo valor estético.

Al mismo tiempo esta seguridad nos hará ver las cosas con objetividad , todos en algún momento deseamos ser un “Adonis” o una “Venus “ pero esto no implica que no nos gustemos y que el equilibrio “mente-cuerpo” sea el "sexappeal" maravilloso que crea tendencias y cambia estereotipos.

Entendiendo que si hay imágenes patéticas son las de las personas obsesionadas por ser físicamente perfectos cuando psicológicamente son un amasijo de complejos.

- Saber escuchar es tan impórtate como saber hablar:

Nuestra cultura considera que hablar es la forma de acceder a los pensamientos privados de nuestra pareja y consideramos esencial conocer sus sentimientos.

Pero en ocasiones no apreciamos el poder que tiene escuchar y observarse mutuamente.

La gesticulación que acompaña toda explicación y el sentido o contrasentido de las palabras puede ayudar a entender con más acierto el grado de gravedad, sufrimiento o confusión en la situación, además de hacerle saber que estas involucrado con él/ella.

- El máster día a día:

La comunicación a través de las caricias, desmontar los errores de siempre y descubrir nuevos ritmos en la sexualidad, hoy día no es demasiado problemático hay muchísima información para experimentar juegos, fantasías, posturas etc...con las que podemos amenizar la sexualidad, pero no podemos caer en el error de creer que siguiendo una determinada técnica conseguiremos ser unos/as superdotados en el sexo.

Los hombres sobretodo se centran en si tienen una erección o no.

El miedo a perder la potencia los hace apresurarse en las relaciones sexuales y concentrarse en alcanzar el orgasmo más que en sus sentimientos. Concéntrate en tu excitación y en cómo va y viene. Disfruta del momento. La intimidad no tiene por qué terminar por la única razón de que el pene no esté continuamente erecto.

También las mujeres se preocupan por sí, cuando pierden el deseo, éste ha desaparecido para toda la noche, y a veces se rinden cuando no son capaces de alcanzar el clímax dentro de un delimitado tiempo autoimpuesto.

Diríamos que en la actualidad es más un tema de comunicación continua y cotidiana con la pareja para saber de los gustos en particular ya que a menudo escondemos demasiadas cosas de nosotros mismos.

Esta curiosidad compartida nos ayudara a construir sin prisa pero sin pausa una intimidad satisfactoria, que una más si cabe el compromiso de convivencia y el amor en las relaciones.