Relato erótico de una escort y la atracción fatal

atracción fatal

Hace un tiempo tenía un trabajo a tiempo parcial relacionado con la inmobiliaria ...fundamentalmente se trabajaba en equipo con un coordinador en cada grupo de diferentes sectores . El trabajo era interesante porque no tenías responsabilidades directas pero todos éramos responsables de una parte, y al colaborar todos juntos las victorias eran menos importantes pero más continuas.

Al estar todos tan conectados los retos conseguidos los celebrábamos a lo grande y claro, surgió química y complicidad con mi coordinador...la verdad no sé cómo empezó, pero si como acabamos.Él es un hombre muy atractivo y persuasivo en los negocios, que te hacía oler la brisa del mar en un túnel de lavado... y cuando organizábamos la agenda, localizábamos huecos y los hacíamos nuestros.

Recuerdo una mañana mítica, fue antes de empezar una reunión…me miró con su cara de pícaro y con mucha malicia cerró la puerta con pestillo y puso la música en volumen alto, ahora estás encerrada y eres mía…

Ah sí? Le dije yo.. Me saqué las gafas y me solté el moño dejando suelta la melena…aproximándose a mí fue desabotonándome la camisa blanca y me fue empujando hacia el escritorio… mientras con sus manos me alzaba subiéndome la falda y sentándome en la mesa, dejando entrever mis braguitas de encaje…y muy chula le dije, si te muerdo en los labios, te hago entender que son míos?

Empezó a besarme por todo el cuello y a besarme apasionadamente mientras no paraba de acariciarme los pechos, bajándome el sujetador…le encantaba desnudarme… la ropa se iba cayendo sola.. empezó a lamerme los pechos y luego a mordisquearlos mientras jugaba con él….entonces yo decidí jugar un poquito también y fui a buscar mi presa… le desabroche el pantalón para meterle mano y empezar a acariciarle también…eso empezó a excitarle muchísimo, él me bajo las braguitas y empezó a tocarme deliciosamente para después rendirse a mis pies y lamerme…mientras no paraba de tocarse... ufff era extraordinario…

Luego me la puso en la boca y yo se la chupe como si estuviera deleitándome con el mejor de los manjares…y como él no quería terminar ahí, me dijo que parara y me tumbó en su escritorio para cabalgarme…se movía de una manera feroz y yo me fuí sin poder evitarlo rozando el éxtasis , él me pidió acabar entre mis pechos…

Cuando acabamos , nos miramos, estábamos sudados y acalorados... el pelo y la ropa revueltas, por no decir de cómo estaba el escritorio de papeles.

Nos echamos a reír y arreglamos lo que pudimos, no creo que notasen nada extraño los compañeros, pero por si las moscas, me fui antes de tiempo.

Ese día fue demasiado evidente… otros días…nuestros encuentros eran al terminar la jornada haciendo el amor en el sofá de su despacho con una copa de champagne… esos asaltos llenos de risas, complicidad, placer y sexo…se estaban volviendo más continuos.

Para él no era buena señal, y para mí tampoco porque la atracción era tan fuerte que nos llevaba a que los encuentros sexuales fueran de más voltaje y más intensos… No sabía qué hacer, busqué mil y una soluciones pero nada dio resultado para parar lo compulsivo de los encuentros.

Él me gustaba muchísimo pero yo, ya sabía cómo acababan estas atracciones fatales en el trabajo y necesitaba delimitar de nuevo mi trabajo de mi vida privada, aunque fuese un poco tarde. Enfrentar esta situación se me hacia cuesta arriba pues no quería herirlo pero tampoco perder mi autonomía, así que decidí ser directa y concisa, hablé con él de nuestra relación que cada día se hacía más evidente ante los compañeros y de los problemas que esto nos causaría a los dos, además en un ataque de firmeza le confesé que además de mi trabajo en la empresa, era escort en un local de contactos en Barcelona .

Él se sorprendió no porque no desease seguir manteniendo relaciones con él, si no por ser escort, y toda su confusión se centraba en el concepto de que ser una escort era estar manipulada o ser una mujer sin escrúpulos, a lo que yo le respondí que yo era escort en las condiciones que yo deseaba y que lo mismo que en mi trabajo con él, daba lo mejor de mí para conseguir objetivos a nivel de grupo por lo que se me remuneraba.

El hecho de relacionarme íntimamente con otras personas sin que mediase una atracción en el tiempo, no lo entendía como algo contra natura, si no como una forma de conseguir económicamente unos ingresos que me interesaban con algo tan normal y natural como mi propio sexo , como en todo también hay una parte negativa, la cual asumo o descarto dependiendo de cuál sea ...

Por supuesto lo nuestro se acabó pues ni él se lo podía permitir, ni yo estaba preparada para asumir la inestabilidad de una relación en secreto que siempre crea alguna víctima .

Nos empezamos a evitar y su maravilloso magnetismo se convirtió en un absoluto ninguneo , por lo que después de un tiempo encontré otro trabajo, quizás no tan bien coordinado pero lo suficiente para lo que yo necesitaba.

Creo que contarle mi secreto le hizo verme como una persona fría y calculadora o quizás pensó que me cansé de él y corté por lo sano, bueno en cualquier caso la que abandone fuí yo y no porque no me gustase.

Como escort tengo amigos con los que coincidimos en nuestras necesidades y con los que en muchos casos mantengo vínculos de amistad. Por supuesto que deseo enamorarme de alguien con el que formar una pareja feliz y sólida , pero no deseo entrar en el círculo vicioso de una relación donde el amor-cariño-necesidad-egoísmo se confundan. Aunque tal como es la realidad todos evolucionamos y quizás, quien sabe, al final se trata de ser feliz y lo que más valoramos en ocasiones no es lo que nos hace felices.