Reconocer la antiseducción

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El origen del antiseductor es su inseguridad. Viven ensimismados en su mundo, encerrados por completo por sus angustias, sus necesidades continuas de afecto o su falta de naturalidad.

Interpretan la más leve ambigüedad por nuestra parte como un desaire y en seguida entran en conflicto con ellos mismos, y por ende, con el mundo.

Toman cualquier excusa como traición y pueden atraparte en una relación muy poco satisfactoria.

Los antiseductores no suelen gustar , pero por desgracia muchos de ellos no se reconocen a primera vista. Por lo que es crucial reconocer no sólo las cualidades antiseductoras de los demás, sino también las nuestras.

Todos somos un compendio de factores psicológicos y culturales que pueden forjar un antiseductor/a aunque sea parcialmente.

Signos de antiseductor/a:

EL/la Bruto/a: Sólo tienen tiempo para su propio placer, nunca para el nuestro. Los/as brutos nos ofenden con su egoísmo y su falta de paciencia.

Bajo este egoísmo hay un sentimiento de inferioridad que los tortura y si se los desdeña o se los hace esperar reaccionan de una forma inesperada o exagerada.


El/la Agobiante:

Sufre un vacío interno tan profundo que hace que sea imposible librarnos de ellos sin un trauma. Reconoceremos a un agobiante por lo rápido que nos adora. Siempre se trata de idealizar al amado, pero el verdadero amor tarda en desarrollarse .

Ellos/as se aferra a nosotros hasta que nos vemos obligados a retirarnos y a partir de entonces nos sofocan con la culpa.

Otra variante del agobiante/a es el felpudo, aquel que nos imita servilmente hasta que es incapaz incluso de tener ideas propias o de estar en desacuerdo en algún tema con nosotros.


El/la moralista:

Tienen ideas fijas rígidas y trata de que nos pleguemos a sus normas. Quieren cambiarnos, hacernos mejores, y no paran de juzgarnos y criticarnos.

Son incapaces de adaptarse y hacer disfrutar a la gente de su alrededor porque en realidad sus ideas morales enmascaran un deseo de dominar a los que le rodean.


El/la tacaño/a:

Posee el rasgo más antiseductor de todos y no podemos ceder a él. La tacañería delata un problema más allá del dinero, es una limitación en el carácter, que va más allá de la persona y que le impide asumir un riesgo .Los tacaños no se dan cuenta de que tienen un problema sino que piensas que cuando están dando unas pocas migajas están siendo espléndidamente generosos. Por contra dar demasiado también puede ser antiseductor porque puede resultar una actitud de desesperación.


El/la patoso/a:

Es inquieto y cohibido y resulta torpe no porque piense en nosotros, sino porque piensa en él mismo, preocupándose de su apariencia o por las consecuencias que puedan tener para él su intento de conquistarnos.

Si llegan a seducirnos, también lo estropean. Los patosos no tienen sentido de la oportunidad, y aunque sería divertido educarlos , pasada cierta edad, es probable que ya resulten un caso perdido o les pongamos en una situación de estrés emocional .


El/la fanfarrón/a:

Habla demasiado y sobre todo de sí mismo. Las palabras son importantes y tienen su lugar, pero demasiada charla rompe el encanto.

Ellos no utilizan las miradas, ni los gestos, ni los reclamos físicos. Si interrumpimos a un fanfarrón en su oratoria sólo le daremos más alas a su fanfarronería o prepotencia .


El/la susceptible:

Es proclive a las quejas y al lloriqueo y podemos leer el resentimiento en sus ojos. Es demasiado sensible, pero no hacia nosotros sino hacia su propio ego.Escudriñan nuestras palabras y acciones en busca de desdén hacia su vanidad.

Si le gastamos una broma, será incapaz de reírse de él mismo, le es imposible entenderla o aceptarla .

Son además de pesados/as, muy peligrosos/as pues utilizan esta imagen para manipular y desacreditar a cualquiera que ellos/as sientan que les menosprecian, sus sensaciones suelen están muy unidas a la envidia reprimida, pues al no poder emular u obtener lo deseado se convierte en insana .


El/la grosero/a:

Son indiscretos y hacen cualquier cosa en público. Le tienen sin cuidado los detalles en su apariencia personal (su ropa, detalles…) así como en sus actos y palabras, rara vez coinciden con nuestros gustos y no tienen sentido de la oportunidad , no sabe controlarse y se mueven por impulsos. Hoy día se pueden confundir con la imagen tipo pasota pero la diferencia es que el pasota no utiliza la crueldad en su comportamiento.


"Como evitar a un antiseductor"

Si nos encontramos con algún personaje con las atributos ya mencionamos y huir es nuestra urgencia , podemos simular las cualidades de cualquier otro antiseductor/a a modo de contraguerrilla, como…vestir contra el gusto de otra persona…sermonear, hablar mucho(en especial de uno mismo), no prestar atención al detalle, agobiar…y así sucesivamente…excepto con el tipo fanfarrón/a , en el cual las palabras sólo alimentan su llama.

En este caso es mejor asentir con la cabeza, simular estar de acuerdo con todo y luego buscar una excusa para cortar la conversación de improviso ante una imperiosa urgencia.

El mejor modo de evitar enredarse con los antiseductores es reconocerlos de inmediato y rehuirlos aunque es frecuente confundirlos .

Las relaciones con este tipo de personas son dolorosas y cuesta salir de ellas.

No hay que enfadarse pues esto sólo servirá para alimentar o exacerbar sus cualidades antiseductoras.

Es mejor actuar de una forma distante e indiferente sin prestarles atención para hacerles ver lo poco que nos importan.

Otro de los antídotos contra un antiseductor/a es comportarnos de la misma forma que ellos para que huyan de nosotros la misma forma.