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Que la negatividad no te acompañe

Es difícil vivir en equilibrio en los nuevos tiempos: las obligaciones, el trabajo, el ocio, la familia, los estudios... o la simple convivencia con vecinos, pueden ser aristas que nos podemos encontrar en la rutina diaria y que pueden convertirse en gotas que llegan a colmar equilibrios frágiles .

Se llaman críticas , falta de respeto, odio, rencor, las prisas, los sentimientos de culpa...

Para evolucionar y neutralizar los estados negativos que nos generan tanto caos y ansiedad hay que entender porque suceden.

Situaciones que son familiares y en las que nos enredamos como en una telaraña que no nos deja escapar, donde todos estamos descontentos y todos somos culpables. Activa en tu mente el modo "solución de problemas"...

Hábitos negativos

-Preocuparse por las cosas que no se pueden cambiar: Pensar obsesivamente en lo que podría haber sucedido si se hubiese tomado una u otra decisión es una incógnita, pero aprender de los errores y tratar de hacer las cosas lo mejor posible la próxima vez es avanzar constructivamente.

-Renunciar cuando es difícil: Renunciar a la mitad del camino a la hora de enfrentar un desafío genera sentimientos de derrota, mientras que enfrentar las dificultades aumenta la confianza, aunque no tengamos garantizado el éxito.

-Tomar las cosas demasiado en serio: Tener la capacidad de relajarse y reírse de uno mismo y de lo absurda que puede llegar a ser la vida, transformará el modo en el que se observa las situaciones que nos rodean.

-Ponernos objetivos imposibles: La clave está en proponerse pequeños objetivos, lo que hará que nos sintamos más motivados.Hasta las catedrales se han hecho ladrillo a ladrillo.

- Centrarse en las debilidades: La clave está en tener una visión amplia y valorar tanto la debilidad como la fortaleza.

-Quedarse sólo en la zona de confort: Es fácil querer permanecer en la zona segura y dónde sientes menos riesgos. Pero pasar mucho tiempo en esa zona genera que las grandes cosas no sucedan, y el factor ”aburrimiento o estancamiento” es uno de los que provocan la infelicidad.Las nuevas experiencias pueden generar nuevas emociones.

-Preocuparse mucho por la opinión de los demás

- Justificarte por todo: Es una quimera querer agradar a todos o hacer a todos felices, esto sólo ocurre en las películas, y basta de justificaciones, que nos generan tensión, incomodidad y angustia, cada uno que aguante su vela.

Todos somos responsables y celosos de nuestra libertad, las personas con tendencia a delegar sus responsabilidades o a coartar las decisiones de otros han de aprender que nosotros no somos sus lacallos.

-Hablar mal de los otros a sus espaldas : Si no tiene nada bueno que decir, simplemente, no diga nada.

Las personas negativas tiran para abajo a otras para sentirse mejores.

-Prometer y no cumplir: Ante las presiones, es una salida facil el hacer promesas y no cumplirlas, pero esto también es una manera de mentir.

Es un hábito recurrente en personas negativas, actúa como una espiral y sólo genera problema y confusión.

-Impuntualidad: Es una falta de consideración hacia los demás. Es una costumbre negativa que en según que personas se vuelve normal porque siempre hay un pretexto.

-Nunca salir de la rutina o aislarse : En exceso hacen olvidar que cuidar de sí mismo es tan importante como preocuparse de los demás. La mejor manera de reanimarse es pasar tiempo con amigos y familiares.

-Negarse a perdonar: Los sentimientos negativos tienden a ser tristes y dolorosos, si lo pones en una balanza, perdonar nos liberará del pesado rencor. Sé práctico, aunque perdonar no es olvidar.

-Primero yo, segundo yo ....: Sólo centrarse en sí mimo o en nuestros propios problemas nos hace aislarnos de la realidad y de lo maravilloso que puede ser compartir la amistad, el compañerismo y en muchas ocasiones del amor.

RECUERDA QUE TÚ ERES EL MUNDO Y EL MUNDO ERES TÚ: La realidad que vivimos en muchas ocasiones nos demuestran lo difícil que es dar a otros lo que no nos damos a nosotros mismos, por lo que saber vivir con uno mismo y con el mundo que nos rodea, no se inventa, se aprende y se defiende cada día .

¿Qué es el respeto?

El respeto fundamentalmente defiende el valor y la calidad humana de las personas y lo debemos exigir para nosotros, pues una persona respetada emite sus opiniones y vive sin miedo a la crítica ni al rechazo de los grupos sociales con los que se relaciona.

Es un derecho importante y se ha de hacer valer, hemos de ser capaces de defendernos cuando identificamos que atacan nuestra dignidad.

Debemos ejercerla con los demas dando la opcion a los semejantes para poder explicar situaciones o en todo caso, averiguar la veracidad de los acontecimientos sin que nos condicionen enfrentamientos personales, criticas etc... no creando una imagen o juicio sobre alguien basandonos en opiniones o situaciones sesgadas, erroneas o no demostrables.

Cómo perderte el respeto…

-Cuando infravaloras tus necesidades anteponiendo las de los demás:

Aprende a dar valor a tu tiempo, tus hobbies o tu opinión . Aprende a decir NO.

-Cuando los demás abusan de ti y de tu tiempo:

El orgullo y la soberbia nada tienen que ver con ponerte en tu sitio.

“Ponerte en tu sitio” significa posicionarte y eso es informar a los demás de las situaciones o comentarios que no te gustan o con las que no transiges.

Si no lo haces saber…en muchas ocasiones tampoco podrán adivinarlo. Piensa que cada uno funciona y se comporta atendiendo a su escala de valores y no siempre tiene que coincidir con la tuya.

Recuerda que, que los demás te traten mal o que tú te sientas maltratada , no es una opción.

-Cuando eres infiel a tu escala de valores…

Los que te valoran no son los demás, sino tú a ti mismo, si cuando cruzas tu escala de valores no te sientes mal, igual es que nunca la tuviste.

-Cuando justificas el maltrato de los demás:

El que es buena persona lo es en el fondo y en la superficie y piensa lo que va a decir antes de hacer daño a otros. Otra cosa es la mediocridad que dependiendo del momento del día o de su jerarquía, pasan de ser el corderito/a, a, el lobo /a .

De nuevo.... pero mejor …

En el caso de que tú mismo/a seas quien te estés faltando al respeto a ti mismo…

Párate!, no te sientas mal y simplemente invierte tiempo en planificar lo que deseas cambiar en ti.

Sea lo que sea, seguro que se puede cambiar y cuanto antes empieces, mejor. Tú tienes el valor para rectificar tus “torpezas” o tus errores y lo que te hace grande es rectificar .

En el caso de que el motivo de falta de respeto sea el trato que recibes de otro y tú lo toleras…

Sigue estas reglas sencillas:

-Decide si la persona que te está haciendo daño en tu vida , merece seguir teniendo tu aprecio, tiempo o dedicación. Si es alguien de quien puedes prescindir…ya estás tardando…

-Si es alguien muy importante para ti, y crees que merece otra oportunidad, explícate:

Dile claramente lo que te está haciendo daño y cómo te hace sentir, especifica cómo deseas que se te trate. Para finalizar, comenta cuáles serán las consecuencias si no cambia contigo.

En este ultimátum tu mirada debe ser directa hacia la otra persona, tus palabras han de ser seguras, pero con un tono y volumen de voz que no sean acusatorios. Piensa que además tienes que ser ejemplo de lo que necesitas del otro.

Por ultimo sé coherente con lo que has dicho y no sigas repitiendo tu crítica y amenazando con que te vas si no cambia etc..., porque perderás todo el valor si no lo haces.

¿Sabes encajar bien las críticas? Sopórtalas y sal ganando!

Como seres humanos que somos, podemos cometer errores y eso genera que tarde o temprano recibamos fuertes críticas, incluso por parte de los que más confían en nosotros.

La capacidad para gestionar las críticas es algo muy importante y suele diferenciar mucho a las personas que salen adelante de las que fracasan.

En ocasiones, las críticas pueden dañar nuestra autoestima, y puede provocar miedo dejando de afrontar nuevos retos por temor a exponernos a más críticas. Sin embargo, si somos capaces de escuchar lo que dicen los demás de nosotros, nos guste o no, saldremos mas beneficiados que perjudicados.

Esta capacidad para admitir la crítica nos hace mas empáticos y mas certeros en la resolución de conflictos .

Cómo aumentar la capacidad de autocritica:

-No te pongas a la defensiva:

La tentación, cuando recibimos una crítica es la de defendernos. Es natural: se trata del proceso mediante el cual protegemos nuestro orgullo y nuestra autoestima.

Pero si nos hacen saber que hemos hecho algo mal, es probable que haya algo de razón en dichas palabras y que quizás estemos dando una imagen que no corresponde con la que somos o como poco podremos aclarar situaciones confusas.

La actitud debe ser la de escuchar para mejorar, lo peor que podemos hacer es contraatacar, echar cosas en cara de aquel que nos ha criticado, el “y tu más” que no depara nada constructivo.

-No proyectes tus inseguridades en la crítica:

Cuanto más daño nos hace una crítica, más probable es que haya tocado un punto sensible que, incluso inconscientemente, sabemos que no es precisamente nuestro fuerte.

Debemos admitir nuestras limitaciones para entender qué es aquello que nos pueden reprochar y también debemos tener presente la sensibilidad de tocar en nervio cuando critiquemos a los demás.

-No reacciones inmediatamente:

Uno de los grandes problemas de ser criticado es que podemos reaccionar exageradamente mal, lo que provocará que la otra persona no esté dispuesta a ayudarnos nunca más.

Si contestamos en diez segundos, contestará nuestro corazón, si lo hacemos un día más tarde, de forma calmada, será nuestra mente quien lo haga.

-Identifica la fuente de la crítica:

De igual manera que al hablar de nosotros insconcientemente proyectábamos nuestras inseguridades sobre los demás, puede ser que los demás proyecten las suyas sobre nosotros.

Si la critica no tiene ninguna razon, analiza : ¿Quien ha hecho la crítica? ¿En qué tono la ha realizado? …

Tiene alguna razón para estar envidioso de nosotros? Puede ser una estrategia, incluso inconsciente, para hacernos fracasar, especialmente si es nuestro competidor.

Si la crítica no es válida, quítale importancia, o mejor aún, anúlala; en este caso es preferible ignorar a la persona, que contratacar.

-Deshazte de lo dañino y quédate con lo útil:

Las críticas más despiadadas pronunciadas por nuestros peores enemigos pueden tener parte de razón. Para que nuestro orgullo no salga herido, quedémosnos con la forma y no con el contenido.

Debemos hacer un ejercicio de autocrítica y juzgar si de verdad debemos cambiar algo de nuestro comportamiento. Finalmente nosotros debemos ser nuestros mejores (y más rigurosos) críticos.

Precipitarse en una decisión:

Todos tomamos decisiones…y todas ellas tienen consecuencias, unas veces favorables y otras no. Partiendo de ahí, citaremos cuatro “trampas” que, a veces, nos empujan a tomar alguna decisión inconveniente:

-Creencias arraigadas:

Si partimos de creencias preconcebidas lo más probable es que tomemos decisiones equivocadas. Las creencias que son un “auto-sabotaje" nos separan de lo que quizás podría haber sido una buena decisión.

-Incertidumbre:

La incertidumbre causa ansiedad por la falta de control que se experimenta.

Esto hace que a veces, con tal de librarnos de esas sensaciones, nos apresuremos a la hora de tomar la decisión que sea. Y puede que no sea la más acertada.

-Miedo irracional:

Cuando algo nos asusta dejamos a un lado la lógica, el miedo toma la decisión por nosotros.La manera de afrontar la situación pasa por ser capaces de tranquilizarnos lo suficiente como para poder analizar y sopesar los riesgos , sin olvidar las ventajas de cada opción.

-Gratificación a corto plazo:

Vivir el momento presente es maravilloso, pero siempre teniendo en cuenta que hay decisiones de ahora que arrojan consecuencias a medio o largo plazo.

Por lo tanto, no está de más que asumamos los posibles efectos de las decisiones.

Sentimientos de Culpa…

La culpa es un sentimiento que provoca malestar general, sirve para indicarnos que hemos hecho algo mal o para indicarnos algo que no deberíamos haber hecho.

Mal empleada sólo te lleva al autocastigo y al dolor, pero si la usas bien, es una emoción valiosa que te ayuda a conocerte mejor, a enmendar comportamientos o errores, hacer cambios positivos para tu vida y a mejorar tus relaciones con los demás.

Qué hacer:

-Considerarla una señal de aviso :Que nos da información que podemos utilizar para mejorar.

- Enmendar errores: Busca el mejor modo de lidiar con la culpa. Pedir perdón a esa persona, pagar algún posible daño material causado, invítale a comer como un modo de compensar, ofrecerte a hacer algo por él/ ella…etc…

La culpa es un autocastigo que a menudo nos lleva a poner en marcha la búsqueda de soluciones que compensen el mal que hemos podido causar a otros, o para cambiar conductas, hábitos o estilos de vida.

Activa en tu mente el modo de “solución de problemas”.

-Aceptación: A veces, es imposible reparar el daño causado. Dado que ninguna persona es perfecta, es normal que a veces cometamos errores y como consecuencia, podamos perder algo o alguien importante para nosotros.

En este punto sólo nos queda aceptarlo y aprender la lección para que no se repita en el futuro.

Odiar…más fácil que amar

El odio es el patrimonio de los depredadores humanos (los animales no odian, solo sobreviven). El odio es una justificación para la crueldad humana . Es lo contrario al amor, puesto que lo extermina, ya que se opone a la existencia de la diversidad.

Pero el odio también adopta formas menos dramáticas. No siempre se ataca directamente, y no siempre se manifiesta la agresión. De ahí surge el odio transformado en ira reprimida, rencor y resentimiento.

Odiar exige una gran inversión de recursos, tiempo y amargura, de hay que el aborrecimiento continuado enferma a quien lo siente.

Nadie puede crecer en el odio ni acercarse a la felicidad ya que la aversión obsesiva hacia otro ser vivo nos quita la opción de la convivencia y nos pone en un campo de batalla de negatividad y tristeza.

La idea del “ojo por ojo” o la venganza, aunque parece ir en contra de cualquier ley natural, ocurre con mucha frecuencia. No es una defensa adaptativa ante un ataque sino la alimentación permanente de un sentimiento negativo.

El odio no se extingue ni se agota en su uso, más bien se ahonda y se refuerza a sí mismo, durante meses…años o siglos…el odio no se sacia jamás…

No hablamos de que todo nos deba gustar o todo el mundo nos deba caer bien, pues evidentemente hay rechazos muy viscerales, de lo que hablamos es de la necesidad imperiosa de provocar mal o de disfrutar de la desgracia de otro.

Este tipo de odio no tiene cura en el tiempo… al contrario , suele enquistarse volviéndose más negativo y nocivo.

¿Compensa el rencor ?:

El rencor nace tras el dolor, cuando nos hemos sentido heridos , puede servir de excusa a la venganza que llega como recompensa a tanto sufrimiento.

Realmente es injusto que este sentimiento de sufrimiento perviva en el alma manteniéndolo por tiempo indefinido.

¿Compensa ver sufrir a quien nos hizo sufrir?

Guardar rencor es guardar dolor. No tenemos porqué cederle nuestro valioso tiempo de vida al resentimiento.

Libérate de él:

-Conocer el problema: analízalo. ¿ Qué es exactamente lo que te hace seguir guardando rencor?

-Deja salir los sentimientos: Compártelos y habla del daño con otras personas o con la persona que lo provocó.

Siempre es bueno abrir la ventana para refrescar un poco el alma …

-Empatía : Intenta ponerte en el lugar de quien te hirió. No para justificarle sino para entender.

-Aceptación: No importa si quien nos hirió no se acuerda de lo que hizo o si, por el contrario, vive con el remordimiento a cuestas.

Importa lo que está en nuestra mano, que es lo que sentimos nosotros.

Tanto si nos piden disculpas como si no; uno debe seguir adelante y esa decisión no debe estar condicionada por lo que la otra persona haga al respecto…

- Quédate con lo positivo y no te recrees en el dolor : Siempre se puede sacar algo positivo, hasta de las experiencias más duras.

Como aprendizaje puede ser un beneficio que nos ayudará a comprender mejor otras situaciones en un futuro.

Una vez decides seguir adelante deja curar la herida y aprende a cambiar de tema.

El rencor nos priva de momentos de felicidad y nos genera desasosiego.

- Dale puerta al rencor.

Dejar de pensar en el dolor, para que poco a poco el rencor se diluya, pues cuanto más tiempo lo sintamos más difícil será el perdón.

Perdonar no es lo mismo que olvidar. Perdonar consiste en dejar de pensar en el daño que nos hicieron .

Todos tenemos algo que perdonar y algo en lo que ser perdonados.