Mitos sobre el sexo

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Es habitual tender a comparar, sobre todo en los más jóvenes. Aquello que parece estar dentro de la “norma” nos hace sentir seguros, mientras que todo lo que se salga de esa supuesta normalidad nos puede afectar a la hora de mantener relaciones sexuales.

La sexualidad no es puramente genitalidad, pues el cerebro tiene tanto o más potencia que los órganos sexuales, o la piel, que por extensión es uno de los puntos clave más extensos en el juego erótico.

Obsesionarse por los problema sexuales, reales o no (eyaculación precoz, miedo, inseguridad…) dispara el sistema simpático y por ende la ansiedad. Es importante entender que no sólo cada relación es diferente sino que cada momento sexual también es diferente y hay que estar expectante pero de una forma activa, dando prioridad a sentir y disfrutar.

-¿El tamaño importa?:

La influencia del tamaño del pene en la satisfacción sexual, (en el sentido puramente físico de la frase) sólo tendría cabida en el caso de los micropenes (aquellos cuyo tamaño en erección es inferior a los 6 centímetros).

Las encuestas revelan que es la circunferencia y no la longitud el factor que más influye en el placer femenino

En las películas el tamaño del pene puede mostrarse distorsionado o percibirse mucho mayor al que pudiera tener en realidad, debido a la perspectiva, al plano, a la iluminación y en ocasiones al consumo de fármacos para potenciar la erección, pero muchos jóvenes se crean falsar expectativas o complejos relacionados con el tamaño del pene cuando se comparan con modelos o actores de las películas eróticas.

Por otra parte una de las formas más eficaces para lograr un orgasmo, es el contacto con el clítoris y los tejidos vaginales, lo que no siempre se alcanza a través de la penetración. Aunque el tamaño de los genitales no es decisivo en la satisfacción sexual, sí puede influir en los problemas de autoestima que generan estos complejos.

De hecho, uno de los aspectos más importantes para garantizar el placer en una relación sexual es la seguridad en uno mismo. Cuando un hombre piensa que tiene un pene pequeño, este complejo repercute en el modo que interacciona con sus posibles parejas, independientemente que sean esporádicas o estables.

-La eyaculación precoz afecta a hombres jóvenes:

No es así, la eyaculación precoz afecta a un 30% de los hombres en algún momento de su vida.

A menudo cuando aparece esta patología en hombres de más de 30 años nos encontramos ante un problema de disfunción eréctil, falta de acondicionamiento cardiovascular, depresión, ansiedad o problemas neurológicos. En hombres maduros, puede ser también un efecto secundario de los problemas de próstata.

-Los hombres tienen más necesidades que las mujeres:

Aunque muchos hombres hacen creer que están listos para mantener relaciones sexuales las 24 horas del día y los siete días de la semana, en realidad todos ellos experimentan fluctuaciones diarias de la libido, como ocurre con las mujeres.

La disposición de un hombre a tener relaciones sexuales se puede ver afectada por muchos factores similares a los que afectan al nivel de deseo de la mujer, incluyendo la dieta, la falta de sueño, el estrés, las condiciones médicas, la confianza en sí mismo o la falta de esta. Sin embargo, las mujeres tienen factores adicionales que afectan a su libido, como su ciclo menstrual o verse más afectadas que los hombres por factores emocionales y ambientales, incluyendo los estigmas culturales que les dificultan ser comunicativas y asertivas acerca de sus deseos.

-A partir de cierta edad, el sexo ya no es importante:

El sexo es un aspecto muy importante para la salud física y emocional, así como para el bienestar de adultos en todas las edades, incluso de aquellos que han alcanzado sus “años dorados”. Aunque algunas personas creen que la disminución del lívido es una parte natural del envejecimiento, esta pérdida del deseo sexual está más relacionada con otra serie de factores, como deficiencias hormonales, depresiones, trastornos de ansiedad, efectos secundarios de alguna medicación, las barreras de la comunicación o la pérdida de la pareja.

-La píldora azul ¿es eficaz o no?:

Aunque muchas personas creen que tomar Viagra y otros medicamentos orales similares, es el mejor o único tratamiento para hombres con disfunción eréctil, la verdad es que muchos de ellos de estos fármacos no son eficaces.

Los tratamientos orales sólo son una solución temporal a un problema, que puede estar subyacente en nuestro organismo y que debe ser abordado por un médico cualificado. Además muchos hombres con problemas como hipertensión o diabetes no pueden tomar estos medicamentos de forma oral debido a sus efectos secundarios o contraindicaciones, para estos casos existen muchas otras alternativas.

-Hoy no...que me duele la cabeza:

Mujeres y hombres han fingido en alguna ocasión tener jaquecas para no mantener relaciones sexuales, pero sería recomendable cambiar de estrategia pues se ha demostrado que la oxitocina y las endorfinas liberadas durante el orgasmo contrarrestan la sensación de dolor.

-Algunos alimentos mejorar la lívido:

Los afrodisíacos reciben el nombre de la diosa griega de la sensualidad y el amor y siempre se ha dicho que influyen en el estado de ánimo. Sin embargo, no hay evidencia científica de que alimentos como el chocolate, las ostras o la canela sean eficaces en este sentido.

No existen estudios serios acerca de los alimentos y/o hierbas que provoquen excitación, pero sí es cierto que un determinado alimento puede desencadenar una memoria erótica o deseo en la propia mente, por lo que en cierto sentido, todos tenemos nuestros propios afrodisíacos.