Las personalidades tóxicas mas peligrosas

Las personalidades tóxicas que puedes reconocer en tu día a día... Personas toxicas que debes evitar en tu vida.

El autoritario/a:

Los autoritarios/as se sienten con pleno derecho para usar el poder de su posición con rigidez, mientras que los otros obedecen por temor, o por no crear un conflicto. Estas personas recurren al autoritarismo con el fin de sacar ventaja de su posición y lograr que su voluntad sea cumplida sin ser cuestionada ni objetada.

No logra que su, familia, equipo etc. obedezca voluntariamente, sino que obtiene el control hostigando e inspirando temor en lugar de confianza, transformando la convivencia en una carga pesada por las continuas disputas a las que lleva no seguir sus dictados.

Los autoritarios/as se creen líderes, por su habilidad en imponer (no convencer) sus ideas, pero su verdadera afición es descalificar a las personas que no coinciden con sus intereses, su soberbia les hace creer que su autoridad les habilita para tener la última palabra en cualquier tema.

En su fuero interno el miedo a perder su estatus de poder les hace desconfiar de toda persona que pueda despuntar en temas que le atañen en su trabajo, dificultando las novedades o las aperturas de consecución de objetivos.

En familia es muy usual que tengan parejas muy sumisas/os, por lo que suelen ser los hijos o familiares los que aguanten sus augurios nefastos sobre cualquier opinión que no coincida con la suya, o las amenazas directas como consecuencia de no tener la misma visión sobre trabajo, estudios, amigos, pareja etc…

Por lo general estas personas autoritarias se ven confinadas a la soledad, porque no hay quien los/as aguante, a pesar de que puedan ser personas con dotes y conocimientos importantes. Sólo la cura de humildad que la vida nos regala en cualquier momento de nuestras vidas les hace más flexibles, pero en pocas ocasiones más comprensivos/as.

El manipulador/a:

Los manipuladores, por lo general, estudian a las personas en busca de vulnerabilidades, y debilidades. Suelen tener como objetivo a gente dependiente y crédula; “gente con complejo de salvador” o llena de culpa. Buscan personas que anteponen la amabilidad a expensas de su propia dignidad, gente a la que le cuesta decir “no” y que teme la confrontación.

El único objetivo del manipulador/a es destruir la voluntad o crear la suficiente confusión para lograr sus objetivos, para ello utilizara diferentes técnicas:

Acosando moralmente: el manipulador/a grita o insulta, asignando tareas imposibles de lograr, atacando o descalificando lo que hace o dice el objetivo.

Maltratando verbalmente: amenazando y difundiendo chismes o calumnias en contra de su objetivo, poniéndole en contra el resto de personas, destruyendo su reputación o aislándolo.

El acoso de un manipulador/a es un bombardeo psicológico que produce un gran daño emocional. Esto puede suceder en un prolongado tiempo, anulando y degradando a la víctima sistemáticamente. Su método es adormecer a la víctima, esta se dará cuenta transcurrido bastante tiempo después de padecerlo. El manipulador utilizara en primera instancia palabras seductoras o de reconocimiento, pero lentamente irá derivando a la descalificación, cuando no gritos e insultos.

El acosado/a o manipulado/a suele sentirse confundido, con sentimientos de culpa y vergüenza, y cuanto mayores sean estos sentimientos en la víctima, mayor será el poder que el manipulador tendrá sobre su vida.

Rasgos de personalidad de los manipuladores/as:

Se sienten grandes y poderosos: Te van a contar historias de las que siempre serán los héroes y jamás les escucharás palabras como “no lo sé” . Para ellos la apariencia es sumamente importante, si se sienten descubiertos intentarán meterte miedo, creando malestar y temor.

Tienen una doble vida: Te dicen una cosa y hacen otra. Aparecen como seductores, amables, elegantes y simpáticos pero todo es fachada, y a pesar de que sus historias parecen fantásticas, son simplemente historias ficticias.

Si investigas verás que hay muchos “ex amigos/as” con resentimientos y deudas.

Tienen envidia de los acosados/as: por lo general buscan gente que es querida, que tiene capacidades y reconocimiento. Ellos saben quien tiene potencial y carisma y la envidia hará que sean su objetivo.

Si no quieres ser manipulado/a evalúa tus relaciones y conócete:

-No te aísles

-Evita reaccionar con ira, el manipulador la utilizara.

-No abras tu corazón o confíes en cualquiera.

-Elige tu dignidad antes que la amabilidad.

-Aprende a decir “no”

-Libérate de la culpa, la vergüenza, la angustia y el rencor.

-No dejes que nadie te obligue a elegir.

-Prestar o pedir dinero te puede llevar a situaciones sin salida.

-Buscar la armonía en uno mismo.

El violento/a verbal es mordaz, intimidante, ofensivo: sin importar cuál es el tema del que esté hablando, su objetiva será despertar el miedo y el temor en los otros, asegurándose así la autoridad.

Son personas inseguras, difíciles, sarcásticos e iracundos, despliegan la artillería más pesada que tiene en su discurso, su boca puede ser un manantial de agresión y acoso verbal en el cual emplea su poder mediante, gritos, insultos y la desvalorización continua de sus semejantes.

El agresivo/a verbal tiene como objetivo hacerte sentir “poca cosa”, incapaz e inseguro. Su objetivo es que creas que él tiene la capacidad y la autoridad para llevar a cabo todo lo que se proponga.

Claves para tratar al violento/a verbal:

-La persona violenta siempre estará a la defensiva de cualquier gesto o palabras con los que nos atrevamos a responderle.

-La persona violenta sabe que no es querida ni aceptada, por eso tratará de demostrar su enojo y su resentimiento llamando la atención con ira, maltrato y violencia verbal o incluso física.

-El/La violento verbal intentará por todos los medios hacerte parte de la discusión; usando mil estrategias para desbordar el nivel de paciencia. Él /Ella espera la ira como respuesta.

-La mayoría de los/as violentos verbales tendrán su visión personal de los hechos y, ante cualquier cuestionamiento dirán: “A mí nadie me dice lo que tengo que hacer”.

Salir airoso del ataque verbal sin colmar la paciencia y llegar al enfrentamiento, se consigue con un alejamiento radical de la presencia de esta persona. Librarse del maltrato emocional por nosotros mismos, nos dará la autoridad de carácter para crecer y fortalecer la búsqueda de nuestros sueños y deseos, con nuevos niveles de relación y seguridad.

Tener siempre presente que es imposible agradar a todos y que “no” todas las personas nos tienen que gustar, por lo que en la lista de fracasos y éxitos que todos tenemos, existen nombres en ambos lados.

El violento/a verbal sólo podrá cambiar su actitud si él mismo/a decide hacerlo, por lo cual es importante librarse de esa violencia y de todo vínculo interpersonal que bloqueará y limitará la vida. Según como procesemos sus palabras serán simplemente eso “palabras”

El/La psicópata:

Los/las psicópatas están en todos lados.Psicópata no es solamente un estafador, un asesino en serie, sino que puede ser una persona que está en la iglesia o en el trabajo y en cualquier ámbito en el que te muevas. Los psicópatas son expertos en en los engaños y también en la mentira y traicionar es su fin. Los psicópatas son expertos en la mentira y en los engaños, y tienen como fin servirse de nuestra vida. Es de suma importancia resaltar que estos personajes no son antisociales a simple vista, sino que se caracterizan por su capacidad de adaptarse y alterar su forma rápidamente.

Una mente psicópata:

-Muestran una imagen que en realidad no tienen y que ellos mismos inventan. Cuidan su apariencia pero su interior no coincide con su exterior.

-Son personas que no aman a nadie y su conducta no coincide con sus palabras.

-Al psicópata los otros sólo le sirven para conseguir más dinero, sexo y poder. Ellos/ellas aparecerán sólo cuando el éxito llegue a tu vida. Si has logrado algo, querrá ponerse en contacto contigo, su único interés es el poder y el dinero para él/ella.

-Siempre se ofenden por todo. El/la psicópata necesita manipular y controlar la vida de los que le rodean.

-Llevan y traen continuamente. Siempre hablan de terceras personas.

-Adoptan máscaras de espiritualidad y religiosidad, pero son resentidos y amargados. Ellos/ellas tienen su visión personal de los hechos. Son intocables y nadie puede decirles ni sugerirles nada, trabajan con su agenda privada para lograr lo que les interesa.

El/la psicópata social

es un experto en el arte de usar máscaras, manipular, mentir y engañar, suelen ser locuaces y muy convincentes. Observadores y al mismo tiempo superficiales, atractivos por su extrema seguridad (lógica dada su indiferente a las consecuencias de sus actos). Poseen un egocentrismo desproporcionado y el convencimiento de que puede hacer cualquier cosa mejor que nadie. Se aburre con facilidad por lo que es capaz de adaptarse y cambiar de forma rápidamente, dependiendo del interés por el objetivo a conseguir. Su meta es buscar el poder y el control de todos los que están a su alrededor y eso lo convierte en un ser incapaz de comprender que haya personas que tengan ideas diferentes a las suyas.

El/la psicópata marginal puede ser sumamente cruel, agresivo, caprichoso, antisocial, muy impulsivo, ilógico y sin capacidad de control, irresponsable, carente de empatía, incapaz de sentir pena o arrepentimiento, calmado aún en situaciones extremas, incapaz de detectar el sufrimiento humano, alguien que considera que el otro es simplemente un objeto, frialdad e incapacidad para mantener lazos con ninguna persona salvo que sea por interés,

¿Qué hacer para sacarse a un/una psicópata de encima?

Básicamente con indiferencia. No permitas que su manera de actuar te intimide, ni te detengas a interiorizar absolutamente nada de lo que haga o diga. No significa ignorar, porque al ignorarlo permites que entre en tu círculo; sólo hay que erradicarle con la indiferencia. Haz que no existe.

No gastes energía en ir evaluando a la gente por pasatiempo, lo que sí es sumamente importante es poner límites a las relaciones interpersonales que establecemos, estando atentos y analizando las alertas que nos da nuestro propio ser con respecto a otras personas.