La aproximación en la seducción

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LA APROXIMACIÓN

-Elijamos a la víctima adecuada:

La vida es corta y no debemos malgastarla persiguiendo y seduciendo a personas inadecuadas.

La elección de la víctima es crucial, pues en virtud de ella se establece la organización de la seducción y se determinará todo lo que ocurra después.

La víctima perfecta es aquella que nos perturba de un modo inexplicable más allá de las palabras y cuyo efecto sobre nosotros no tiene nada que ver con la frivolidad.

Por supuesto, hay que tantear primero a la persona, ya que si la víctima en potencia no está abierta a nuestra influencia carece de sentido comenzar la caza. Tiene que ser relativamente vulnerable a nosotros.

Suelen ser personas que piensan que tenemos algo que a ellas les falta y a quienes les encantará que se lo proporcionemos.

Pueden poseer un temperamento completamente opuesto al nuestro y esta diferencia creará una tensión excitante.

Por el contrario nada ganamos si tratamos de seducir a una persona que está muy cerrada a nosotros y que no nos seguirá en el juego seductor que deseamos provocar .

-Creemos un falso sentido de seguridad. Acerquémonos indirectamente:

Una vez que hemos elegido a la víctima adecuada tenemos que conseguir su atención y suscitar deseo.

Pasar de la amistad al amor sin que se perciba como una maniobra.

Debemos prestar mucho interés a nuestras conversaciones con nuestra víctima que nos darán mucha información sobre sus gustos, debilidades, carácter y anhelos que gobiernan su conducta adulta y al mismo tiempo tenemos que hacer que se sientan a gusto con nuestra compañía para que de este modo reduzcan su resistencia y de una forma fácil con cualquier comentario espontáneo o leve contacto físico excite un pensamiento diferente.

-Enviar señales variadas:

Tiene que lograrse desde un comienzo, antes de que nuestras víctimas sepan demasiado y se hayan echo una impresión de nosotros.

Embellecer nuestra imagen con fantasía y mandar todo tipo de señales sutiles, sin ser realmente obvios: a la vez duras y tiernas, espirituales y terrenales, inocente y taimadas. Una aura de misterio y contradicción que haga que nuestra víctima quiera saber más de nosotros atrayéndolas hacia nuestro interior.

-Aparentemos ser un objeto de deseo : Creemos triángulos:

Nuestro deseo por otra persona casi siempre conlleva consideraciones sociales, nos atraen quienes resultan atractivos a los demás.

Queremos poseerlos y llevárnoslos, podemos ponerle a este hecho muchos nombres, pero mucho de ello, tiene que ver con la vanidad y la codicia.

Pocos se sienten atraídos por la persona a quien los demás abandonan o evitan, la gente se congregan alrededor de los que suscitan interés.

Para ser un objeto de seducción debemos crear un aura de deseabilidad, de queridos y cortejados por muchos.

Forjar una reputación que nos preceda, si muchos han sucumbido a nuestros encantos, por algo será..

-Dominemos el arte de la insinuación:

La insinuación es el arte de inculcar ideas en la mente de una persona lanzando alusiones y evasivas que arraigan días después y llegan a parecerle ideas propias.

Debemos crearnos un sublenguaje (afirmaciones atrevidas seguidas de retractación y culpa, comentarios ambiguos, conversación trivial combinada con miradas insinuantes…)que penetren en el inconsciente de la víctima para transmitirle lo que realmente le queremos decir.

Hagamos todo lo que resulte sugerente…debemos conseguir que la víctima se sienta vulnerable mediante las palabras sutiles, leve contacto físico …pero nunca cayendo en la obviedad, todo planteado como una duda, para que cuando no estemos nuestras víctimas fantaseen sobre las ideas que les hemos suscitado y lentamente se dejen guiar hacia nuestra red sin darse cuenta de que somos nosotros quienes les controlamos.

-Suscitar interés y deseo:

El objetivo en esta primera parte es alejarlas un poco de su mundo y llenar su mente con pensamientos sobre nosotros.

Cuando esta muestre el interés necesario debemos llegar a transformarlo en algo más fuerte: el deseo. Este normalmente viene precedido por una sensación de vacío, un hueco interior que necesita ser ocupado.

-Participemos en su estado de ánimo:

Juguemos con sus reglas, disfrutemos de lo que disfrutan, adaptémonos a su modo de ser…de esta forma halagaremos su narcisismo y se abrirán y resultarán vulnerables a nuestra influencia sutil.

Centremos toda nuestra atención en ella/él y convirtámonos en su espejo, de manera que nuestra víctima sienta que vive la vida de la persona que siempre había querido ser…un héroe romántico…una gran amante…o cualquier otra cosa…debemos consentirle todos los caprichos y cambios de humor para no ofrecerle nada contra lo que resistirle o contra lo que reaccionar.

-Crear tentación:

La tarea consiste en crear una tentación que sea más fuerte que la variedad diaria. Debe sumergirse en nuestra seducción tentandola con aquello que intuyamos que despertara en nuestras víctimas un deseo que no puedan controlar.

Se debe apuntar a las debilidades de nuestras víctimas, esa carencia o esa inseguridad es la clave para tentarla/o.Se intuyen a través de los pequeños detalles que eluden su control consciente: su modo de vestir…un comentario repentino.

Su pasado, y sobre todo sus relaciones amorosas pasadas están plagadas de pistas para crear esa tentación.

Debemos ofrecer una tentación fuerte cortada a medida de su debilidad y de ese modo tener la esperanza de lograr la conquista.