Inducir al clímax en la seducción

inducir climax

INDUCIR EL CLIMAX

“La retirada estrategica/ el perseguidor es perseguido ”

La retirada estategica es parecida a la mezcla de placer con dolor, pero ahora estamos hablando de algo distinto.

Ahora la víctima ya está enamorada y nuestro retroceso la puede llevar a pensamientos de que estamos cambiando por su culpa o que la estamos rechazando sin más.

Es ahora cuando pondrá toda la carne en el asador y vendrá hacia nosotros, se pondrá en acción desando salirse con la suya.

La fuerza de voluntad de una persona va directamente ligada a su deseo erótico y a su líbido. Se convierten así en perseguidores/as con ansiedad y tensión subiendo al máximo la temperatura.

A diferencia de la estrategia del dolor y del placer que convierte a las víctimas en débiles y dependientes, la retirada estratégica puede hacer a nuestras víctimas más activas y agresivas pues las desafiamos a utilizar la seducción sobre nosotros .

“Aumentando la temperatura”

Hemos de primar los reclamos fisicos antes que el de las palabras o acciones haciendo que nuestro cuerpo rezume deseo, que se lea en nuestros ojos, en el timbre de nuestra voz y en la reacción que se produce en dos cuerpos cuando se acercan.

Jamás forcemos lo físico, en lugar de ello incitemos a nuestras víctimas a la lujuria contagiándolas con ardor para que olvide la habitual tendencia a moralizar o a juzgar.

Llevemos a nuestra víctima a vivir el momento, un presente intenso donde la preocupación por el futuro se desvanece.

Tiremos por la ventana todos los tabús y las reglas, atraigamos a nuestra víctima a un mundo complaciente, suave y lleno de placeres…

“Una ofensiva audaz crea el clímax perfecto”

Una vez que intuyamos que nuestra víctima entra en el juego del tanteo , lo sabremos por la expresión de su mirada…(conducta imitativa, nerviosismo extraño en nuestra presencia) debemos pasar a la ofensiva haciéndoles sentir que sus encantos nos han trastornado y nos han impulsado a la audacia .

Es la ocasión de dejar a un lado la caballerosidad, la coquetería, y de arrollar a nuestra víctima.

Debemos crear un conflicto, estimular una tensión para que la jugada parezca una liberación.No es el momento de ser correctos ni considerados, es el momento de ser seductores.

Alguien ha de empezar la ofensiva y ese somos nosotros.

Será entonces cuando gozen del placer supremo de la entrega física y la estimulación psicológica de la vanidad.